domingo, 28 de junio de 2015

LLEGADA A TERRITORIO VALENCIANO HASTA LA ACTUALIDAD

A Valencia después de la conquista, llega la pilota con la llegada del rey Jaume I, es decir, en 1238. En 1276 Alcoi fue atacada por los musulmanes mientras los soldados cristianos jugaban a la pilota, según cita Tormo. Además, el día 14 de junio de 1391 se publicó y dictó en Valencia un pregón de los honrados Justicias, Jurados y Prohombres Consejeros haciendo saber que a causa de este juego de pelota se pronunciaban blasfemias en ofensa de Dios, así como numerosas injurias de palabra y de obra contra quienes transitaban por las calles y plazas o permanecían en ellas, por ello se prohibía que ninguna persona de cualquier estado, condición o ley, mayor de diez años, jugase a la pelota dentro de los muros bajo pena de pago de oro, encarcelación o de ser azotado delante de la población.

En un primer momento, en los pueblos valencianos, los juegos se localizaron en las calles y plazas. La amplitud de las calles, las casas lisas sin estridencias, destacaron unos juegos sobre otros y pronto, el juego a rayas se convirtió en la modalidad más popular. En unos pueblos se llamaban llargues, en otros perza, galotxa antiga, etc, como consecuencia de las adaptaciones que cada pueblo hacía. La afición era abundante y las partidas se pactaban previamente, se escogía la forma de jugar según la calle, etc. Desde el s. XV hasta el XX la pelota está en continuo crecimiento y expansión y el juego se introduce también en los trinquetes, evitando las prohibiciones y aumentando los ingresos económicos por el cobro de entreada. A finales del siglo XIX la burguesía valencia menosprecio todo lo considerado rural o de pueblo y repudia la lengua y la pilota. Aún así la pilota perdura en las calles y plazas, en las villas y granes pueblos en todas las comarcas, sobre todo las más rurales y valencianas (comarcas del norte de Valencia, en las Marinas, comarcas centrales, etc.). El juego perdura incluso al franquismo, donde se encuentra más recluido que nunca. El impulso del que gozaba y las figuras de la época mueven a la afición y comienzan las revueltas. Entre las décadas de los 50 y 70 comienza una gran crisis de la pilota por diversos motivos entre los cuales podemos destacar: el cambio en la fisonomía de los pueblos, los deportes de masas, las migraciones a las grandes ciudades, desatención por parte de los gobiernos, etc.


Una pequeña revolución llega de la mano de la máxima figura de pilota valenciana tanto al trinquete como en la calle, el Genovés, quien consigue atraer de nuevo a las masas y nos hace salir un poco de la oscuridad en la que se encontraba la pilota, de esta forma, el Genovés marca un antes y un después en el posicionamiento de la pilota. 


Paco Cabanes Pastor, el Genovés.


Desde ese momento hasta nuestros días diversos acontecimientos han colocado a la pilota valenciana en un buen lugar: la creación de la Federació de Pilota Valencia en 1985, la introducción de la pilota en el currículum escolar, consolidación de campeonatos tanto profesionales como aficionados, movimiento de constitución de escuelas y clubs, etc. Estos hechos han hecho que el crecimiento siga constante y se recuperen modalidades perdidas en algunos pueblos, que se practique en las categorías inferiores asegurando así su continuidad, un auge entre las mujeres y que esté apoyado institucionalmente.



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